Úbeda y Baeza, dos ciudades que no puedes dejar de ver

Plaza Vázquez de Molina

 

Lo primero que tienes que hacer cuando llegues a Úbeda es ir a la Plaza Vázquez de Molina, ya que en ella se concentran los más importantes monumentos de interés, los cuales constituyen el mejor ejemplo de arquitectura renacentista existente en toda España.

No te preocupes, si cuando contemples la plaza tienes la sensación de haberte trasladado en el tiempo, es algo totalmente normal, ya que gracias a la buena conservación de los edificios creerás estar inmerso en el siglo XVI.

Desgraciadamente, no todos los edificios que encuentres a tu paso podrás ver su interior. Sólo puedes disfrutar de algunas iglesias como la Colegiata de Santa María, antigua Mezquita Mayor, y la Sacra Capilla de El Salvador; y de grandes palacios como el Palacio del Deán Ortega, actual Parador de Turismo, y el Palacio Vázquez de Molina, hoy Ayuntamiento. Aunque no son visitables, el Palacio del Marqués de Mancera, antiguo Convento de las Siervas de María; el Antiguo Pósito, actual comisaría de la Policía Nacional; y la Cárcel del Obispo, sede de los Juzgados, merece al menos, que fijes tu atención en sus fachadas.

Úbeda

Visitar la ciudad de Úbeda es trasladarse en el tiempo y viajar a otras épocas. Su importante pasado ha dejado en la ciudad huellas imborrables de su esplendor de antaño. Durante el Renacimiento,Úbeda alcanzó su plenitud y sus calles y plazas se fueron llenando de Palacios, Conventos, Murallas y Casas Señoriales. Lo que puede ver en estas colecciones de fotos y textos es sólo una pequeña muestra de los muchos tesoros monumentales que usted podrá disfrutar en Úbeda, Joya del Renacimiento Andaluz. Le esperamos para compartir con nosotros nuestra historia y nuestro rico patrimonio Cultural y Monumental

Sacra Capilla Del Salvador

 

Al observar la Sacra Capilla Funeraria de El Salvador puedes pensar, a priori, que te encuentras en Italia, ya que es comparable a sus iglesias renacentistas. Aunque creas que estás ante una iglesia, originariamente se creó para ser panteón de uno de los más importantes nobles de la época, Francisco de los Cobos, secretario de Carlos V. Por ello, podrás observar en las torres laterales cadáveres de cabezas de vaca y esculturas funerarias.

Aunque es un edificio privado, en la actualidad se celebran cultos religiosos. Por ello, si decides asistir a misa es recomendable que vayas a este lugar, pues es toda una experiencia para los sentidos debido a la mezcla de luz y color que desprende el retablo del altar mayor. Además, vale la pena que te fijes bien en él, ya que recrea de forma excepcional el episodio de la Transfiguración de Cristo, obra de Alonso Berruguete. Además, merece la pena que observes con detenimiento las bellas pinturas de la cúpula.

También es interesante que prestes atención a la numerosa simbología del mundo clásico pagano y de los episodios del Antiguo y Nuevo Testamento que está plasmada a lo largo de todo el edificio, éstos recogen la idea de la Muerte, del Honor, de la Gloria y de la Resurrección.

En cuanto a su historia, se empezó a construir en 1536 por el arquitecto de la catedral de Granada, Diego de Siloé. Una segunda fase, iniciada en 1540, es dirigida por Andrés de Vandelvira, cuya aportación se hizo notar, sobre todo, en las portadas laterales y en la Sacristía. En 1559, durante el reinado de Felipe II, será cuando el templo se consagre.

No sólo destacaron los anteriores nombres, sino que en la construcción del Salvador hubo otros de reconocido prestigio como el de Esteban Jamete, escultor de la piedra de la fachada y de la Sacristía; y el de Francisco de Villalpando, autor de la espectacular rejería que separa el altar mayor y el espacio reservado, con el espacio popular de la iglesia.

Colegiata de Santa Maria de los Reales Alcazares

Justo enfrente del Palacio Juan Vázquez de Molina encontrarás la grandiosa Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares, uno de los mejores ejemplos de cómo la historia, el paso del tiempo y la evolución arquitectónica ha ido cambiando su aspecto. Y es que en ella, se han encontrado restos de la Edad del Bronce, un templo romano dedicado a la diosa Diana y una mezquita musulmana. Sin embargo, tras la conquista de Úbeda por parte del rey cristiano Fernando III el Santo (1233), la mezquita fue convertida en Iglesia Mayor.

Adosada a la Muralla musulmana, en su portada –construida en 1510 y finalizada en 1645 por Pedro de Vera– debes fijarte en la interesante mezcla de rasgos medievales y clasicistas, y en las dos espadañas de gran tamaño que cuentan con tres campanas cada una, así como en la puerta lateral conocida como La Consolada, obra de Pedro de Cabo con imágenes de Luis de Zayas, de estilo renacentista.  

Para adentrarse a su interior, lo tendrás que hacer a través de un hermosísimo claustro de arcos góticos y de bóveda de tracería sostenidos por columnas de piedra. Ya dentro, observarás una iglesia de estilo gótico-mudéjar de cinco naves sobre columnas cuadradas, a la que se abren capillas góticas con rejas del artista Maestro Bartolomé. Sus techos están formados por una bóveda de cañón realizada en el siglo XVII y decorada con los escudos de los primeros obispos de Jaén y de Diego de los Cobos.

Con motivo de la inclinación de los pilares, el templo fue cerrado en 1983 para su restauración. Tras 28 años de obras, debido a diversas corrientes arquitectónicas, el edificio ha visto modificada enormemente su fisonomía original y ha perdido buena cantidad de bienes muebles que se han llevado a otros templos y a varios museos.

La actual apariencia del templo, como observarás, se caracteriza por la techumbre de madera y por la eliminación del yeso dejando la piedra original de las paredes y de las capillas laterales. Asimismo, se ha solado con mármol y suelos cerámicos, y además, se han limpiado las portadas.

Si visitas las capillas laterales podrás ver también imágenes de algunas Cofradías, ya que tienen expuestos sus imágenes y pasos procesionales. Entre ellas, se encuentran la de Nuestra Señora de Gracia, la de Nuestro Padre Jesús de la Caída, la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, el Santo Entierro de Cristo y Santo Sepulcro o la Virgen de Guadalupe, patrona de Úbeda, cuya imagen se encuentra en el templo durante los meses de mayo y septiembre.

La Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares fue declarada Monumento Nacional en 1926 y es parte del conjunto Patrimonio de la Humanidad declarado en 2003. Es la iglesia principal de Úbeda y la tercera de la diócesis de Jaén.

Palacio Juan Vázquez de Molina

 

Si te sitúas en la Sacra Capilla del Salvador y miras perpendicularmente al fondo de la plaza, encontrarás a un lado a la derecha el Palacio Vázquez de Molina o conocido popularmente como el de Las Cadenas, debido a las cadenas que se sitúan en la parte delantera del edificio. En la actualidad, ocupa la sede del Ayuntamiento de Úbeda.

Custodiado por dos leones de piedra, símbolo de la ciudad, en su fachada principal (la que da a la Plaza Vázquez de Molina) podrás observar numerosas esculturas con forma humana y bellísimas columnas que responden a los tres órdenes arquitectónicos, así como grafitis de la época (vítores), que eluden a hechos conmemorativos, personajes o críticas sociales.

El palacio comienza a construirse en el año 1562, bajo las directrices de Andrés de Vandelvira, para ser ocupado por Juan Vázquez de Molina (sobrino de Francisco de los Cobos y, al igual que éste, secretario de estado de Carlos V y secretario de cámara de Felipe II), principal promotor del proyecto. Sin embargo, no llegó a alojarse en él. Por ello, fue remodelado y adaptado para monasterio de madres dominicas.

Como observarás, está hecho a base de piedra de cantería de gran calidad cromática y es una representación perfecta de los palacios italianos de la época renacentista. En su interior, destaca un patio con arquerías de medio punto porticado por columnas de mármol, donde toma protagonismo una fuente central.

En la parte superior, se sitúa el Archivo Municipal que cuenta con un artesonado de madera de estilo mudéjar y con ventanas con forma de ojo de buey, desde las cuales puedes contemplar la Colegiata de Santa María y la Sacra Capilla del Salvador. Se corona el edificio con una cornisa de piedra volada, sobre la que se elevan dos pequeñas torres.

Hospital de Santiago

 

Seguramente, el Hospital de Santiago será el primer monumento que te encuentres cuando llegues a Úbeda, tanto en coche como en autobús, pues está cerca de la Estación de Autobuses y es una de las calles principales que van al centro histórico. Además, la calle Obispo Cobos, conocida popularmente como la de las Tiendas –debido a la gran cantidad de comercios que hay en ella–, finaliza en dicho edificio.

Aunque el Hospital de Santiago se encuentre alejado de la zona monumental que representa la Plaza Vázquez de Molina, este edificio no tiene nada que envidiar a los que se ubican allí, ya que es otra joya arquitectónica del Renacimiento civil español realizada por el artista Andrés de Vandelvira y su padre, Pedro de Vandelvira. Hay que indicar que fue declarado Monumento Arquitectónico Histórico-Nacional en 1917.

Construida entre 1562 y 1575, bajo las órdenes del Obispo Diego de los Cobos, su fin, en un principio, fue el de ser hospital para pobres enfermos, así como iglesia, panteón y palacio. Sin embargo, en la actualidad, se utiliza como centro cultural, de exposiciones y de congresos.

Sin duda, lo que más te sorprenderá será su grandiosa fachada que está enmarcada, en la parte delantera, por dos bellísimas torres recubiertas en su cúpula por cerámica vidriada de colores, y en la parte trasera, por otras dos torres que delimitan la gran capilla central. En su portada, merece la pena que observes la hornacina de Santiago Matamoros, a quien se le dedica el monumento. Quizás, la estructura del edificio te recuerde al Monasterio de El Escorial.

Al edificio entrarás a través de un arco de medio punto de gran tamaño y en el fondo podrás observar un patio central porticado con una doble arcada sustentada por columnas de mármol pulidas de color blanco procedentes de la región italiana de Carrara. Además, a ambos lados se encuentran dos pequeños patios, en uno se ubica la Biblioteca Municipal y en el otro, algunas salas que se utilizan para exposiciones y eventos.

Al fondo del patio central, encontrarás la Capilla, a la cual se accede a través de una rejería de tres puertas. Te sorprenderá este lugar, sobre todo, por sus techos, ya que hay pinturas al fresco de temas clásicos y por el bello retablo de madera. También es original la situación del coro, pues se encuentra a los pies del altar mayor, y la planta en forma de H, con dos torres desplazadas hacia el centro de la iglesia.

Por último, no te olvides de visitar la escalera de tipo imperial que está en un lateral del patio. En ella observarás una especie de bóveda “colgada” decorada con pinturas al fresco de escenas del mundo clásico pagano. Asimismo, se encuentra una réplica de la Sacra Capilla del Salvador hecha en madera. En la parte de arriba, hay una galería de columnas cuyas ventanas dan al patio central.

Baeza

En el centro geográfico de la provincia de Jaén, a 48Kms. de la capital por la nacional 322 Córdoba-Valencia, y a 55Kms. de Cazorla, se alza la ciudad de BAEZA, en la margen derecha del Guadalquivir sobre una colina de suaves pendientes poblada de cereal y olivo. Entrar en Baeza y visitar Baeza, es trasladarse en el tiempo, hacer un viaje varios siglos atrás: su estructura urbana, sus palacios, sus iglesias, sus plazas... 

Plaza de Santa María

 

Baeza al igual que Úbeda cuenta también con una plaza en la que se recogen los principales edificios de interés de la ciudad. Por ello, lo primero que tienes qué hacer cuando llegues a Baeza es ir a la Plaza de Santa María. Ésta te sorprenderá por su belleza y por la impresionante fuente de piedra que toma protagonismo en el centro de la plaza. Ésta y otras razones, fueron las que determinaron que dicha zona fuese declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2003.

La Catedral, las Casas Consistoriales Altas (antigua sede del concejo de la ciudad) y el Seminario Conciliar (actual Sede de la Universidad Internacional de Andalucía), son algunos de los edificios con los que te encontrarás a tu paso por la plaza. Desgraciadamente, las Casas Consistoriales Altas, el edificio anexo a la Catedral, no se puede visitar su interior, por ello, merece la pena que te fijes al menos en su fachada, una de las de más "solera" de toda Baeza.

La fuente, que toma el nombre de la plaza, se construyó en 1564 como monumento para conmemorar la llegada del agua a la ciudad. Como observarás, no es una fuente convencional, ya que en ella se levanta un arco con frontón que se sustenta sobre columnas clásicas. Destacan los escudos municipal y de la Corona. Asimismo, tiene un aspecto utilitario, con el fin de abastecer a la población que vivía en dicho lugar. Aunque la fuente ha sido restaurada en varias ocasiones, el paso del tiempo no ha impedido que ésta se vaya deteriorando paulatinamente.

Catedral de Baeza

 

Como era tradicional, las iglesias eran levantadas sobre una antigua mezquita árabe. Según diferentes estudios, la Catedral de Baeza fue convertida al culto cristiano por Alfonso VII en 1147, bajo la advocación de San Isidoro. Fernando III, tras conquistar definitivamente Baeza en 1227, le añadió el título de "Natividad de Nuestra Señora". Hay que indicar que la Catedral fue una de las primeras consagradas en Andalucía y está catalogada como Bien de Interés Cultural desde el año 1931.

Tienes que tener en cuenta, que no todos los elementos de la catedral son de la misma época. El cuerpo inferior de la torre, alminar, es el más antiguo, así como los tres arcos islámicos, que están cegados y ocultos, los cuales se encuentran en la torre (siglo XI). Las gárgolas y la cornisa se le añadieron en el siglo XIII.

En el siglo XIV, se levanta un nuevo cuerpo, así como las arcadas del claustro y las capillas mudéjares. En el año 1529 se inicia la edificación de la nueva catedral gótica, con tres naves, pilares góticos y bóvedas de crucería, bajo la dirección de Ginés Martín de Aranda, que se desplomó en el año 1567.

Los elementos renacentistas fueron añadidos por Andrés de Vandelvira, encargado de dirigir la reconstrucción. Sin embargo, se conservaron los pilares y las bóvedas de la cabecera. A la muerte de éste (1575) le sucede Cristóbal Pérez y Juan Bautista Villalpando, culminándose finalmente la construcción del templo en 1593 bajo la dirección de Alfonso Barba.

Lo más destacable de la Catedral es, sin duda, su Custodia Procesional, que data del año 1714, una pieza de orfebrería de gran belleza. 

Su exterior está formado por tres fachadas. Destaca la portada norte (la que da a la plaza) que está compuesta por dos cuerpos en donde se dibujan pilastras de orden corintio. Fíjate en el relieve que hay sobre la puerta, ya que representa de forma muy bella la escena de laNatividad de la Virgen.

La fachada oeste cuenta con una pequeña puerta de estilo gótico-mudéjar llamada de la Lunao de San Pedro Pascual, por haber sido enterrados aquí los restos mortales de este santo-obispo. Destaca también el gran rosetón gótico-mudéjar que hay en ella.

La fachada sur o del Perdón, que da acceso al claustro, es de estilo gótico con arco carpanel y clave pinjante.

En su interior sobresale la mezcla perfecta de motivos renacentistas de las bóvedas vaídas con los motivos góticos de las bóvedas de crucería.

La Catedral de Baeza es otro de los edificios que muestran la huella inconfundible de Vandelvira, sobre todo en la Capilla Dorada y en la de San José, aunque se observan también influencias de Diego de Siloé.

 

 

Plaza del Pópulo

 

Ésta es otra de las plazas más bellas y con más encanto de Baeza. Al igual que la Plaza de Santa María, una fuente, llamada de Los Leones, de grandes dimensiones custodia todo el enclave.

La Fuente de los Leones, monumento arqueológico procedente de la ciudad romana de Cástulo (cercana a Linares), está coronada por la estatua de Imilce, princesa íbera y esposa de Aníbal. Esta fuente simboliza para Baeza el orgullo de haberse convertido en centro nobiliario y eclesiástico. Por eso, en esta plaza se concentraban los más altos edificios de la época como La Antigua Carnicería (actual sede de los Juzgados) y La Audiencia Civil y Escribanías Públicas (actual Oficina de Turismo). Aunque estos edificios no son visitables, es fundamental hacer una pequeña mención sobre ellos.

La Antigua Carnicería ha tenido diferentes usos, desde secadero de pieles, archivo histórico y museo hasta sede del Patronato de Juventud y Deportes. En la actualidad, es sede de los Juzgados de Baeza.

Su fachada está compuesta por dos cuerpos bien diferenciados. En el primero, se abre una sencilla puerta adintelada y tres ventanas con rejas. A ambos lados, podrás observar, el escudo del Corregidor y el de la ciudad. Destacan en la parte superior las diversas rosetas entre las molduras. En el segundo cuerpo se forma un mirador con pilares cuadrados, que se interrumpe en el centro por un grandísimo escudo imperial. Por otra parte, el forjado del interior está apoyado sobre seis columnas con capiteles de bola.

La Audiencia Civil y Escribanías Públicas fue llamada también Casa del Pópulo debido a que una imagen de la Virgen del Pópulo estaba colocada sobre uno de sus balcones. Actualmente, esta imagen no existe, pero cuenta la tradición, que los guerreros baezanos se postraban ante ella cuando iban a luchar contra los musulmanes.

El edificio, de estilo plateresco, obtuvo la licencia del Concejo en 1511 para convertirse en su Casa de Audiencia. Como curiosidad, se construyó rompiendo la muralla musulmana que hay justo detrás, eso sí, conservando la capilla y el altar que se habían edificado con anterioridad.

El monumento consta de dos pisos. En su exterior, podrás ver, en el cuerpo inferior, seis huecos adintelados entre columnas adosadas que sostienen un entablamento corrido con siete leones echados. Además, sobre las claves de los dinteles, hay seis escudos de la ciudad. En el piso superior, ocupado por la Audiencia, se dibujan unas ventanas con columnas abalaustras. Asimismo, hay escudos imperiales y el del Corregidor, así como, decoración clásica pagana. En el interior, el piso bajo se cubre con una techumbre plana y el superior con un sencillo artesonado de madera.

Por último, merece la pena que observes el arco que da paso a la muralla, el de Villalar, que fue construido para conmemorar la batalla de dicho nombre (Valladolid, 1521), en la que triunfaron las tropas de Carlos I contra los Comuneros de Castilla.

 

 

Palacio Jabalquinto

 

Edificio anexo al Seminario San Felipe Neri, sus instalaciones forman parte también de la Universidad Internacional de Andalucía.

Este Palacio fue mandado a edificar por Juan Alfonso de Benavides Manrique, el señor de Jabalquinto, primo del rey Fernando el Católico, casado con doña Beatriz de Valencia Bracamonte, cuyo hijo Manuel se casó con Luisa Manrique, hija del célebre poeta Jorge Manrique, y cuya hija Isabel, contrajo matrimonio con el conde de Benavente, Antonio Alonso Pimentel de Quiñones.

El edificio ha tenido diferentes usos. En 1720 dejó de ser residencia señorial, al cederlo al Seminario San Felipe Neri para convertirse en residencia estudiantil, reservándose algunas estancias y ciertos privilegios de protocolo eclesiástico a sus fundadores. Sin embargo, en 1836 el Estado se incautó el inmueble. En la década de 1970 se utilizó como Colegio Menor y en los noventa fue sede de la Escuela Taller de Rehabilitación del Patrimonio de Baeza.

Lo que más te va a llamar la atención de este monumento será su fachada, la cual te podrá recordar a la de la Casa de las Torres de Úbeda debido a su ornamentación. En este caso, las conchas se han sustituido por puntas, clavos de piña, frondas, florones y lazos. Lo que más resalta, sin duda, son los numerosos pináculos con los que cuenta. También puedes observar escudos heráldicos de los fundadores. La puerta, situada entre pináculos góticos, forma un arco conopial recorrido por dos troncos en donde podrás ver catorce figurillas humanas. Cabe destacar también, las ventanas del segundo cuerpo y la galería del tercero, así como las columnas que terminan a modo de mirador. En las estancias que dan a dichas ventanas se conserva el artesonado policromado de la época.

En su interior, merece la pena que observes con detenimiento su maravilloso patio renacentista de doble arcada con columnas de mármol y escudos en las enjutas. La parte inferior del segundo cuerpo de la galería está formada por una alternancia de rectángulos y balaustres.

Tampoco te puedes perder su espectacular escalera barroca, de tipo monumental, que se caracteriza por su numerosa decoración: estípites, balaustres, volutas… y su bóveda de media naranja.

Como curiosidad, en el Salón de Actos se conservan seis columnas con sus capiteles románicos procedentes del desaparecido templo de San Juan.

Por último, hay que señalar que las trazas del edificio se atribuyen a Enrique Egas, la fachada a Juan Guas y Pedro López como maestro constructor.

 

 

Antigua Universidad

 

Debido al carácter intelectual y erudito de los baezanos decidieron crear su propia Universidad a finales del siglo XVI, mucho antes que la de Jaén o la de Úbeda. El edificio que la albergaba, conocido hoy como la Antigua Universidad, es otro de los grandes edificios de la arquitectura civil que te puedes encontrar a tu paso por Baeza.

El edificio, uno de los pocos de estilo manierista que hay en la ciudad, fue fundado por el capellán Rodrigo López, familiar del Papa Paulo III, en el solar de la capilla de San León que fue cedido por el Concejo en 1571.

En primer lugar, se creó un colegio de primeras letras bajo la advocación de la Santísima Trinidad. Sin embargo, con la llegada de Juan de Ávila en 1540 se introducirán nuevas enseñanzas como Humanidades, grados de Bachiller y licenciatura y doctorado en Artes y Teología.

La primera graduación de alumnos se produjo en 1549, los cuales se convirtieron en profesores de la futura Universidad. El esfuerzo y buen hacer de éstos convierte durante años a la Universidad baezana en la mejor de Andalucía. Sin embargo, debido al carácter parroquial de la Universidad, se dio un fenómeno de exaltación entre los alumnos que se conoció como "los alumbrados", lo que provocó la intervención del Tribunal de la Inquisición, algo que acabó con la encarcelación de los profesores más destacados.

En 1565 se crearon nuevas cátedras de Retórica, Gramática, Griego, Filosofía y Teología escolástica. Con la llegada de Pedro Fernández de Córdoba a la dirección decide encumbrar la institución a otro nivel, por ello, proyecta una ampliación que concluyó con la construyó de la iglesia de San Juan Evangelista.

La Universidad perduró hasta 1824. Sin embargo, las clases de primera enseñanza continuaron junto con las de Latín, luego se creó un Colegio de Humanidades, después un Instituto –en donde dio clases Antonio Machado–, y en la actualidad es un Instituto de Enseñanza de Secundaria.

En cuanto a su arquitectura, observarás que responde a la tipología propia de los palacios renacentistas, en donde toma protagonismo un patio con doble arcada y una escalera cubierta con cúpula con casetones. En el patio se encuentra el Paraninfo o Salón de Actos. Hay que destacar también la capilla de San Juan Evangelista, de una sola nave con bóveda de medio cañón, y la torre, que se eleva con planta cuadrada hasta el nivel del tejado.

Su exterior es de piedra de sillería con decoración barroca y cuenta con arcos de medio punto.

 

 

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